En este mi primer post (y en algunos posteriores) hablaré de la evolución que yo he ido viendo en Internet y cómo he visto evolucionar el posicionamiento web, también conocido como SEO. Desde que en 1995 me asomé por primera vez a Internet en la Universidad de Sevilla, hasta ahora mismo. Y es que ha llovido mucho desde que dije “¿Internet?, ¿eso qué es?”.

La primera vez que puse una dirección web en un navegador (un Iexplorer o un Netscape, no lo recuerdo, ya entonces a Microsoft le había salido un competidor mucho mejor que su navegador), me pregunté muchas cosas. Me llamó la atención cómo empezaba: “http://”, y me costó saber qué significaban esas siglas, que explicaré en otro post, y lo más curioso es que entonces había muchas direcciones web que no empezaban con www, con lo que no me enteré de lo que quería decir hasta un tiempo después. Pero lo que más me dió vueltas al coco fue pensar “¿cómo puedo saber si han publicado un nuevo documento sobre un determinado tema?.”

Recuerdo que me pareció muy caótico por un lado, y el inventazo del siglo. Caótico porque entonces las búsquedas no eran tan intuitivas como ahora. Lo que ahora es simplemente abrir una ventana en un navegador y escribir el nombre de un buscador, poner los términos por los que queremos buscar, y encontrar casi al instante lo que necesitamos, era entonces casi una quimera. Los buscadores eran pocos y rudimentarios, cada web se posicionaba como podía e intuía. Los autores que empezaban a hacerse sus páginas web no etiquetaban correctamente, bien por desconocimiento, bien porque querían salir entodas las búsquedas y daba igual que tu web fuera de cocina, siempre se ponían términos como “sex, mp3…”. Entonces no era fácil buscar algo tan sencillo como “wav mp3″, términos que hoy en día te suelen dar conversores de formatos y temas relacionados directamente con estos términos, pero que entonces era sinónimo de encontrar webs de cualquier tipo, ya que todas tenían el término mp3 en sus términos de búsqueda. Los buscadores no eran capaces de recorrer el texto de las páginas, con lo que la única información de la que disponían era la que se les daba en las etiquetas de cada página, o la que se le introducía a mano en el propio buscador. Y el inventazo del siglo porque muchas veces no encontraba en la biblioteca de mi facultad la información que buscaba, la información era demasiado reciente como para que hubieran podido comprar el libro que la cubría. Recuerdo que los primeros días empezaba a buscar, leer, navegar… y me olvidaba del resto del mundo.

Al principio, más que buscar por un buscador, terminabas buscando en directorios, donde la información sí estaba mejor clasificada, o te pasaban direcciones web tus propios compañeros y las guardabas como oro en paño. Como no tenías Internet en casa, lo de guardar en Favoritos la URL no era muy fiable, ya que en un PC público duraba menos que un caramelo a la puerta de un colegio.

Por aquel entonces no te salían millones de webs con lo que tú buscabas, había realmente poco escrito, y mucho simplemente estaba pero no se le encontraba. Y además casi todo estaba en HTML, muy poco eran webs dinámicas en ASP o similar, con lo que actualizar una página era un martirio para el autor. Casi todo lo que había sobre información académica era de los mismos alumnos de las universidades que escribían páginas con información. Conceptos como blog, web personal, Wikipedia, GoogleDocs… sencillamente ni existían, ni se les esperaban.

Quince años después, lo que entonces significaban horas de maquetación, son minutos con las nuevas herramientas, y lo que eran 15 minutos de tu vida (dar de alta en buscadores y directorios, y poner las etiquetas para que los buscadores te clasificaran), implica ahora meses de trabajo de una o varias personas. Hemos evolucionado a pasos agigantados, convirtiéndose el posicionamiento en casi una ciencia. Ahora lo más importante no es el contenido, sino que te encuentren. No sólo importan las palabras que indicas como relevantes en la web o en la página. Deben aparecer a lo largo y ancho de toda la web. Deben apuntarte webs importantes, debes especificar a los buscadores, debes contar con herramientas específicas y saber usarlas. En fin, no voy a contaros todo lo que tiene que hacer un SEO, Javier Casares ya lo hace mucho mejor que yo en su blog.

Ahora Internet es mi forma de vida. No concibo mi negocio sin Internet, en ella encuentro solución a todo, mis clientes, ellos me encuentran a mí, me formo a través de Internet,…

Yo sólo he querido exponer en esta mi primera entrada lo mucho que significó para mí Internet desde que empezó hasta ahora, desde las páginas hechas con un bloc de notas y un manualillo de HTML con tres etiquetas, hasta la fecha, con portales pensados para todo tipo de dispositivos, lenguajes de programación que te permiten hacer de todo y recursos para todas las necesidades. Y me gustaría seguir viendo viviendo esta evolución, con cada vez más información, más formas de plasmarla y recogerla, más formas de encontrarla, y siempre libre. Espero no ver la involución que nos prometen si Internet deja de ser libre, neutral e independiente. Me gustaría ver Internet como la futura plataforma universal (ya casi lo es, pero todavía queda mucho por recorrer en muchos paises) de información, formación, comunicación, forma de hacer negocios, y todo lo que podamos imaginar de ahora en adelante.