Todas las mañanas cumplo el mismo ritual: leer lo que pasa en el mundo, nada como estar informada para saber qué ha ocurrido e intuir qué va a ocurrir. Y de tanto leer lo mismo una y otra vez, me he dado cuenta que en este país hay tres grandes problemas: no valoramos al especialista, se tiende a “pagar a escote” y se tiene miedo al progreso, al cambio, a lo nuevo.
Siempre leo los mismos artículos, por un lado, gente preparada que o bien le pagan una miseria por su trabajo mientras terceros se enriquecen a su costa, o bien no encuentran trabajo y las ofertas que hay son miserables. Y digo bien, miserables. Y no hablo sólo de mi terreno. Constantemente leo barbaridades en todos los campos en los que se necesita ser un especialista para trabajar en él. Buscan becarios especialistas en cualquier profesión, a los profesionales les regatean,… veo ofertas de trabajo absurdas, propias de un loco, porque sólo un loco pretendería poner en manos de gente sin conocimientos su empresa para ahorrarse dinero.
Por otra parte, está la manía de algunos de que cuando hay beneficios “son míos, para mí”, y cuando hay pérdidas, “es de todos, vamos a socializarlas”. Pero a nadie se le ocurre “socializar las ganancias”. Si yo cometo un error con mi empresa y pierdo dinero, debo asumir el error, no pedir que se pague a escote. Y mucho menos, que el Gobierno oiga a unos lamentos y a otros los ignore.
Y creo que el tercer problema es tener miedo a lo nuevo. Con Internet se abren nuevos mercados, nuevas formas de negocio, y mucha gente quiere subirse al carro. Pero otras tantas demonizan esta nueva forma de trabajar, ganar dinero … porque se les acaba su negocio tal y como lo han conocido. Y en lugar de preguntarse cómo llevar su negocio a Internet, lo que siempre se ha llamado renoverse o morir, intentan satanizar a la Red y a sus usuarios, meter miedo, … y digo yo que lo mismo que dejó de venir el lechero a tu casa a venderte la leche, por poner un ejemplo, y esa persona siguió viviendo de su trabajo (otro, o el mismo pero sin llevarte la leche a tu casa, sino a la fábrica) y nadie se abrió las venas por ello, ocurre con todos los negocios. Y nadie tiene que insultar a nadie, sino que todos vamos adaptándonos a las nuevas “exigencias del guión” que es el progreso.
Creo que seguiremos siendo un pais de pandereta mientras no haya conciencia de lo que vale un conocimiento, de que hay que aprender cosas nuevas y progresar y de que hay que asumir los errores, aprender de ellos, y seguir para delante. No vale estancarnos, quedarnos mirando cómo pasan el resto de paises y nos adelantan.
